Síndrome del edificio enfermo

Trabajadores con mascarillas en una oficina con problemas de insalubridad. /PACO UCLES

Desde hace unos años vengo colaborando en el suplemento del periódico Las Provincias donde he escrito una columna de Salud Laboral. Este artículo se refiere al síndrome del edificio enfermo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el Síndrome del Edificio Enfermo (Sick Building Syndrome) como un conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire, la mala ventilación, la descompensación de temperaturas, las cargas iónicas y electromagnéticas, los gases y vapores de origen químico y biológico y las partículas en suspensión que están presentes en espacios cerrados.

Según estudios llevados a cabo por dicha organización un 30% de los despachos recientemente construidos o renovados pueden padecerlo y entre un 10% y un 30% de los trabajadores que realizan su actividad laboral en ellos pueden estar afectados.

Para poder hablar de este síndrome tienen que cumplirse una serie de circunstancias, como son que los síntomas afecten a un número elevado de trabajadores en el mismo edificio, que dichos síntomas mejoren durante las vacaciones y fines de semana y que previamente no existan enfermedades ni exposición a productos tóxicos.

En general produce una serie de síntomas que se suelen confundir con una gripe o un resfriado. Entre los más frecuentes encontramos irritación de ojos, nariz y garganta, estornudos, sequedad de piel y mucosas, eritema cutáneo, fatiga mental, somnolencia, cefalea, vértigo, mayor incidencia de infecciones de vías respiratorias altas, dificultad respiratoria, ronquera, asma, disfonía, tos, alteraciones del gusto y del olfato y náuseas. Otras veces puede haber reacciones alérgicas en individuos con antecedentes de atopia (alergia, asma, eccema), debido a la presencia de alérgenos como ácaros o moho del polvo.

Recientemente se ha descrito una patología cutánea llamada lipoatrofia semicircular relacionada con el síndrome que estamos viendo y que consiste en una atrofia del tejido adiposo en diferentes localizaciones como en el muslo o en el antebrazo que produce una hendidura. Se da sobre todo en mujeres y se cree que está producido por microtraumatismos repetidos sobre el área afectada, campos electromagnéticos y/o electricidad estática, aunque estas hipótesis aún no han sido demostradas.

Por otra parte, los factores de riesgo que influyen en la aparición pueden ser muy variados, entre ellos los más importantes son los contaminantes químicos interiores como el humo de tabaco, los productos derivados de la combustión, el monóxido de carbono, los gases tóxicos y los compuestos orgánicos volátiles presentes en el mobiliario, las pinturas aislantes, los pegamentos, los barnices, las fotocopiadoras, los artículos de limpieza, los ambientadores, etc. También es muy importante la presencia de contaminantes biológicos como los hongos y las bacterias de la humedad y del polvo en suspensión, los ácaros presentes en cortinas, moquetas, etc., los excrementos de animales e insectos  y los virus. Los contaminantes químicos exteriores, como los gases provenientes de escapes, la humedad o las temperaturas ambientales, actuarían al penetrar a través de las tomas de ventilación. También intervienen los factores psicosociales como son el estrés y la mala organización del trabajo.

Hay que tener en cuenta que para prevenirlo lo más importante es controlar la calidad del aire en el interior de los edificios. También se puede reducir la aparición de este síndrome con un buen diseño del edificio, efectuando periódicamente un mantenimiento eficaz del sistema de climatización y realizando una remodelación inteligente con buenos materiales. Si se sospecha su aparición se deben de inspeccionar las distintas áreas del edificio en busca de puntos de mal funcionamiento de la climatización, de un diseño defectuoso o de un foco contaminante, así como determinar el flujo de aire, la temperatura, la humedad, las concentraciones de dióxido de carbono, y las diferencias de presión en distintas áreas del inmueble.

Para terminar recomendar la Nota Técnica Preventiva 290 del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo en la que se propone un modelo de cuestionario útil para poder detectar este síndrome en el caso de que se sospeche su existencia.

http://www.insht.es/NTP

Dra. Amelia Calot Escobar

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Acerca de Amelia Calot

Médico Especialista en Medicina del Trabajo Médico de Atención Primaria
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