Síndrome Postvacacional (I)

Ya ha llegado Septiembre, se acabaron, para la mayoría, las vacaciones. Después de un período en el que hemos podido pasar más tiempo con la familia y amigos, descansar, viajar, etc, hay que volver a la rutina, al trabajo…

Durante las vacaciones nuestros horarios se relajan, nos liberamos de las ataduras habituales y nos olvidamos de nuestros problemas y responsabilidades laborales pero al regresar, estos siguen allí, lo cual nos obliga a una vuelta a la realidad. Esto puede desencadenar en algunas personas lo que los psicólogos conocen como “síndrome post-vacacional” o SPV, que se podría definir como un estado de malestar genérico en el individuo debido a su incapacidad de adaptación al trabajo tras acabar las vacaciones.

Este término aún no ha sido reconocido por la Psiquiatría clínica, aunque  el interés que despierta va en aumento. Según un estudio realizado por un grupo de psicólogos del departamento de Personalidad Evolutiva y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Valencia, el 35 por ciento de los españoles con edades comprendidas entre los 25 y los 40 años lo sufrirán.

Una explicación para su aparición es que durante las vacaciones el ritmo de vida sufre un cambio importante con modificaciones de los horarios de descanso y de comidas. La vuelta a la rutina laboral supone un cambio brusco para nuestro organismo que puede necesitar de un período de adaptación más o menos importante que puede llegar a desencadenar alteraciones. Este periodo de adaptación suele durar entre 7 y 15 días.

Para algunos especialistas en neurología este es un síndrome complejo que puede llegar a convertirse en una depresión en las personas que tengan predisposición a padecerla. Según ellos explican, “cuando regresamos de un descanso, la red de neuronas está atrofiada para realizar las tareas que antes se hacían con facilidad porque no se encuentran engarzadas de la manera más óptima”, por lo que hacen falta unos días para recuperar la normalidad.

Pero, ¿Quienes tienen más facilidad para padecerlo? En principio cualquiera de nosotros puede notar durante los primeros días de la vuelta al trabajo una “nostalgia” de los días pasados en vacaciones, sin que esto llegue a ser patológico. Los síntomas aparecen, sobre todo, en:

  • Trabajos con alto nivel de estrés como médicos, profesores, directivos, etc.
  • En trabajadores que por cualquier circunstancia tengan rechazo a su trabajo o sufran “burnout” o alguna otra psicopatología laboral.
  • Los especialistas indican que el síndrome postvacacional lo sufren más las personas que ya tenían problemas laborales antes de las vacaciones.

Según investigadores del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, la vuelta a la rutina puede provocar síntomas físicos y psicológicos. Explican que “normalmente, cuando el síndrome post-vacacional, también llamado prelaboral, se manifiesta físicamente no es más que una somatización de un malestar psíquico”, esto es, que las manifestaciones físicas son solo un reflejo de las psicológicas.

Entre los síntomas físicos pueden aparecer:

  • cansancio,
  • fatiga,
  • falta de apetito,
  • somnolencia, taquicardia,
  • dolores musculares,
  • molestias en el estómago,
  • sensación de falta de aire, etc.

Y, entre los síntomas psíquicos podemos encontrarnos:

  • falta de concentración,
  • insomnio,
  • irritabilidad,
  • nerviosismo,
  • inquietud,
  • tristeza y desmotivación,
  • indiferencia, etc.

Suelen durar entre 7 y 15 días, pero, si persisten, puede tratarse de una depresión.

Todos estos síntomas pueden desencadenar un aumento del absentismo laboral, falta de concentración y eficacia en las tareas. La Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA) ha detectado un aumento importante de casos de esta dolencia y asegura que suele traducirse en: “un descenso del número de tareas realizadas y de la calidad con la que éstas se hacen”.

Un  grupo que no sabe lo que es la depresión postvacacional es el de los adictos al trabajo o workaholic, formado por  aquellas personas incapaces de desconectar de sus obligaciones laborales y que están deseando que acaben las vacaciones.

En otro srtículo veremos la forma de prevenir la aparición de este síndrome tanto a nivel personal como a nivel de empresa.

Acerca de Amelia Calot

Médico Especialista en Medicina del Trabajo Médico de Atención Primaria
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