Psicopatologías Laborales: El Estrés (II)

Y, ¿cómo reacciona nuestro organismo ante el estrés?

Tras exposición al estrés en el organismo se va producir el llamado síndrome general de adaptación que tiene tres fases:

  1. En la primera fase, llamada de alarma, ante el estímulo estresante el organismo se prepara para el combate o la huida, para lo cual se liberan sustancias como la adrenalina, que produce un aumento de la frecuencia cardiaca, de la tensión arterial y de la temperatura y provoca una vasodilatación de los vasos sanguíneos en los músculos.
  2. En la segunda fase de resistencia, ante la persistencia del agente estresante se segregan otras sustancias que van a producir un aumento autocontrolado del azúcar en la sangre para aportar la energía necesaria a los músculos, al cerebro y al corazón.
  3. Si el estímulo persiste se llega a la tercera fase llamada de agotamiento, en la que se produce una hiperestimulación, lo que puede llevar a alteraciones de la salud con síntomas físicos como dolores de cabeza, musculares, articulares, etc., alteraciones del sueño, del apetito, mala digestión, sensación de ahogo o de opresión, sudores, etc., síntomas emocionales como nerviosismo, hipersensibilidad, ansiedad, tristeza, agresividad, aislamiento, etc. y síntomas intelectuales como dificultad de concentración o de decisión.

Si esto se alarga durante mucho tiempo aparecen alteraciones de la salud irreversibles, el llamado síndrome metabólico, accidentes cardio-vasculares, depresión o ansiedad, alteraciones inmunológicas, úlceras gastrointestinales, cáncer, etc.

Qué medidas preventivas se pueden adoptar para evitarlo?

Según el INSHT la organización del trabajo juega un papel fundamental por lo que es conveniente seguir estas recomendaciones:

  • Facilitar una descripción clara del trabajo que hay que realizar, de los medios materiales de que se dispone y de las responsabilidades.
  • Asegurarse de que las tareas sean compatibles con las capacidades y los recursos de los individuos y proporcionar la formación necesaria.
  • Controlar la carga de trabajo (no es bueno ni en exceso ni en defecto).
  • Establecer rotación de tareas y funciones en actividades monótonas y en las que entrañan una exigencia de producción muy elevada.
  • Proporcionar el tiempo que sea necesario para realizar la tarea de forma satisfactoria.
  • Favorecer iniciativas de los individuos en cuanto al control y el modo de ejercer su actividad.
  • Explicar la función que tiene el trabajo de cada individuo en relación con toda la organización, de modo que se valore su importancia dentro de la actividad de la empresa.
  • Diseñar horarios laborales que no entren en conflicto con las responsabilidades no relacionadas con el trabajo (vida social).
  • Evitar ambigüedades en cuestiones como la duración del contrato de trabajo y el desarrollo de la promoción profesional.
  • Fomentar la participación y la comunicación en la empresa a través de los canales que sean más idóneos para cada organización: charlas de trabajo, instrucciones de trabajo escritas, tablón de anuncios, reuniones del Comité de Empresa, Comité de Seguridad y Salud, etc.

Acerca de Amelia Calot

Médico Especialista en Medicina del Trabajo Médico de Atención Primaria
Esta entrada fue publicada en Salud y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s