Otras Cosas, Salud

La Sonrisa

Llevo unos días preocupada reflexionando sobre algo que me han dicho: “sonríes demasiado”. Pero, se puede sonreir demasiado? Será que utilizo la sonrisa para protegerme?

Al final he llegado a la conclusión de que yo soy así, que le vamos a hacer, voy a seguir sonriendo, o riendo, o llorando… según el momento. Y, ya está.

Pero… Qué es la sonrisa y porqué aparece?

Normalmente, los bebés comienzan a sonreír entre los días 30 y 40 al ver a una persona que les es familiar, al escuchar un sonido melodioso o cuando acaban de comer. Recientes estudios han demostrado que los bebés ya sonríen dentro del útero materno.

El origen de las sonrisas es cerebral, es una reacción normal ante ciertos estímulos agradables o de placer.

  • Dichos estímulos producen una excitación de la zona anterior del hipotálamo que es una glándula situada en la base del cerebro.
  • Este, como si fuera una onda, transmite un estímulo nervioso al sistema límbico, lugar donde se regulan las emociones.
  • Como consecuencia se produce una relajación del tono muscular apareciendo la expresión facial de agrado formada por la intervención de 17 músculos que rodean la boca y los ojos.
  • Esta expresión refleja placer o agrado, aunque también puede ser una expresión involuntaria de ansiedad o de otras emociones como ira, ironía, etc.

La sonrisa se puede considerar un indicador fisiológico de la armonía cerebral del ser humano ya que, al igual que ocurre con la risa, son una buena terapia para preservar nuestra salud mental y nuestro equilibrio personal. Al sonreír, no solo cambia la expresión de la cara, sino que también se produce una liberación de endorfinas en el cerebro que reducen el dolor físico y emocional y dan una sensación de bienestar.

Entre los distintos tipos de sonrisas hay que diferenciar la verdadera sonrisa de la falsa. En la “falsa”, solo se movilizan los músculos de las comisuras labiales, por lo que se enseñan los dientes, en la “verdadera”, se movilizan los músculos que rodean los ojos y que solo se contraen ante emociones profundas, es por lo que se dice que los ojos son el reflejo del alma.

Por otra parte, conclusiones de un estudio realizado por psicólogos dee las universidades escocesas de Stirling y Aberdeen, demuestran que es más probable que una persona nos parezca atractiva si sonríe y nos mira a los ojos. No importa que sea más o menos agraciada. Estos dos factores se llevan la palma de la seducción.

Ahora hay que ponerse delante de un espejo y practicar. Veréis como no es tan difícil y como alegra la vida de los demás y, a la vez, la tuya propia.

‎”Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada,
sé generoso y da la tuya,
porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa,
como aquel que no sabe sonreír a los demás.”
(Dalai Lama)

Ana Torroja – Sonrisa

Validation, corto ganador de varios premios que muestra la importancia de sonreir.

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Salud, Salud Laboral

Psicopatologías Laborales: Síndrome de Burnout

¿Al levantarte estás cansado y apático? ¿Parece que el trabajo no tiene fin? ¿Estás siempre estresado? Si has contestado afirmativamente y realizas un trabajo en contacto con personas, puede ser que sufras el Síndrome de Burnout.

Este síndrome también llamado “síndrome de estar quemado por el trabajo” lo describió por primera vez Herbert Freudenberger (USA) en 1974, como un cuadro clínico que explicaba el proceso de deterioro en la atención profesional y en los servicios que se prestaban en el ámbito educativo, social, sanitario, etc.

Más tarde, Cristina Maslach (1976) estudió lo que denominaba “pérdida de responsabilidad profesional”, que aparecía exclusivamente en las profesiones de ayuda, por ejemplo, entre los sanitarios y educadores que prestan servicio al público. En 1986, Maslach y Jackson, definieron el Burnout como “un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal, que puede ocurrir entre individuos que trabajan con personas.” Puede darse también en otros ámbitos laborales, como en puestos directivos, en el trabajo comercial, en la administración pública, en la política, etc. y en trabajadores con horarios de trabajo excesivos.

En general, es un conjunto de reacciones debidas a situaciones de estrés prolongado. Se manifiesta por:

  • Un agotamiento físico, mental y emocional.
  • Un desinterés por el contenido del trabajo.
  • Una falta de valoración de sus propios resultados.

Aparece generalmente tras una implicación personal y afectiva importante en la actividad profesional.

Todo esto no aparece de repente, sino en varias fases.

  • En la primera fase empiezan las primeras experiencias de frustraciones con cambios en el estado de ánimo y desgaste emocional debido a un exceso de trabajo.
  • En la fase siguiente aparecen síntomas como falta de energía, irritabilidad, agotamiento, insomnio, falta de concentración, dolores musculares, etc. con aumento del riesgo de accidentes laborales.
  • En la fase crónica el trabajador se vuelve frío y distante hacia su trabajo y sus compañeros de trabajo. Aparece una disminución de la autoestima por lo que se desmoraliza y pierde la vocación por su profesión. También pueden aparecer alteraciones fisiológicas cardiovasculares, respiratorias, inmunológicas, gastrointestinales, etc.
  • Al final acaba considerándose a sí mismo incompetente lo que acaba llevándole, muchas veces, a un estado depresivo con aislamiento social y laboral.

En el año 2000 una sentencia del Tribunal Supremo reconoció a este síndrome como una dolencia psíquica causante de periodos de incapacidad temporal y como accidente laboral. Según datos recientes, entre el 20% y el 30% de los médicos, profesores y policías locales padecen sus síntomas.

Para evitar la aparición de este síndrome es muy útil desarrollar, a nivel individual, la asertividad y el manejo eficaz del tiempo.

Pero, ¿Qués es la asertividad?. Pues esta es, “la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás, utilizando de forma eficaz la negociación”. Es el centro entre la pasividad y la agresividad.

Emplear la asertividad es saber pedir, saber negarse, negociar y ser flexible para poder conseguir lo que se quiere, respetando los derechos del otro y expresando nuestros sentimientos de forma clara. La asertividad consiste también en hacer y recibir cumplidos, y en hacer y aceptar quejas.

Otras estrategias son:

  • Olvidar los problemas laborales al acabar el trabajo.
  • Tomar pequeños momentos de descanso durante el trabajo.
  • Marcarse objetivos reales y factibles de conseguir.
  • Aumentar y conservar las amistades.
  • No creerse indispensable.
  • Solicitar ayuda cuando el trabajo es excesivo o cuando no se está preparado para afrontarlo.
  • Compartir con los compañeros las dudas y opiniones.
  • Fomentar entre los compañeros el apoyo social.

Burnout. Europapress